
El secreto del Anan Cara jamás será revelado. El amor entre iguales es bendición. No habitamos un armario, habitamos un universo creado. La hoguera aletea nuestros deseos, el viejo diván es nuestro trono. Juntos alcanzanos ver la gran metrópolis que nos esconde del escrutinio público. El amor nos escuda del vulgo. Amado mío, en ti he vertido mi sombra. Aquí junto a mí estás salvo. Cobijémosnos entre las sábanas de percala y lino, bajo los almohadones de seda, junto a la imagen preciada del Apolo redentor. Hoy tus ojos son mis ojos, tu aliento mi sangre, tu amor mi cordura.
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